Incendio en el Corto Laja
Nada hacia presagiar que seria un viaje distinto en ese día para el tren corto Laja, que cubre el recorrido entre esa ciudad papelera y la capital regional, Concepción. A poco andar por la serpenteante linea férrea a orillas del río Biobío, un intenso humo negro y olor a goma quemada, se apoderó del primer vagón del viejo automotor fabricado en Japón, a comienzo de la década de los años 70.

El tren es un medio de trasporte vital para unir la localidad de Laja y Concepción, y ese día en cuestión eran pocos los viajeros que el ferrocarril transportaba, era el primer recorrido de la mañana; eso no impidió que el pánico afectara a pasajeros y personal del automotor, que apenas este detuvo su marcha, todos abandonaron los vagones con rapidez, saltando a los costados de la linea, pudiendo comprobar que lenguas de fuego emanaban desde la parte baja y abrazaban el primer carro.

Casi sin recursos para una emergencia de este tipo, salvo dos extintores que iban en la cabina del conductor y que no sirvieron de mucho, algunos pasajeros, conductor y maquinistas, debieron recurrir solo a sus manos, para intentar sofocar el fuego, lanzando tierra y agua que con botellas de refresco, captaban con dificultad y lentitud desde el río, que está paralelo a la linea.

Afortunadamente, el fuego logró controlarse, siendo solo un susto, y la consiguiente molestia , ya que el tren quedó inmovilizado en el lugar distante varios kilómetros de alguna estación, debiendo aguardar más de dos horas la llegada de una locomotora desde la capital regional, para que remolcará al tren hasta el final de su recorrido.

El convoy llegó a su destino, con más de tres horas de retraso, y con un centenar de pasajeros molestos por el susto vivido y por las precarias condiciones de los trenes que cubren este recorrido en la zona, lo que es un ejemplo del deplorable estado en que está este medio de transporte en la región del Biobío.