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Mundo de trenes

Viajar en Biotren entre diferentes puntos del Gran Concepción o hasta Laja, en el llamado Corto Laja, para mí es un agrado. No son trenes modernos, no, pero son automotores limpios, cómodos, seguros y por qué no decirlo, con un valor de boleto además barato.

En mis viajes siempre observo a los pasajeros con un ojo diferente, especial. Mirada de fotógrafo podría decirse. Veo conductas, el actuar de cada quién, registrando así situaciones, pero no usando para esto una cámara digital profesional, que suelen ser aparatosas, además de que no pasan desapercibidas y pueden poner inquietos o nerviosos a quienes pueden ser “blancos” de ser capturados. En este ejercicio, mi cámara es la de mi teléfono móvil, pudiendo guardar así esos instantes de pasajeros anónimos, haciéndome yo invisible, mientras ellos duermen, observan por las amplias ventanas, conversan, o navegan en sus teléfonos celulares. Me he podido dar cuenta así de que estos artefactos durante los viajes son los elementos de entretención favoritos de las personas, sin haber diferencias en las edades de sus usuarios, siendo hoy muchos quienes viajan con teléfono en mano.

En las imágenes de esta galería se grafica ese mundo de trenes: el de cada pasajero. Esta muestra no tiene mayor pretensión que contar visualmente sus historias mientras viajan en el tren, considerando para esto fotos en blanco y negro, ya que creo que llaman más la atención que una en color, pues el color nos parece más cotidiano, más normal, mientras que el duotono nos acerca más al cine, a la escenificación, al arte en general. La ausencia de color nos ayuda a fijarnos en cosas que, en presencia de colores, quizás hubieran pasado desapercibidas, y eso pretendo con este mundo de trenes, fijarnos en esos momentos de quienes viajan.

(Todas las fotos tomadas con móvil)